Manejo de basura

De mis años de vida, he vivido 8 en Quito, 3 en Loja y 37 en Portoviejo. Me fui de Portoviejo  a los 18 años de edad, siendo este mi grito de independencia, fueron 8 años maravillosos, de pérdidas y ganancias que al final en la suma siempre serán de ganancia,  porque, en el transcurrir del tiempo más vivencias, igual experiencia y, en algunas personas sabiduría y en otras sapería.
El amor me regresó a Portoviejo, fue amor a primera vista, y con este amor nos fuimos a vivir en Loja por 3 años, fueron maravillosos, tenemos amigos entrañables a los cuales regresamos cada año, cada año.
En los años previos a nuestra ida a Loja, tuvimos el gran inconveniente que aún persiste, la pésima acción o mejor dicho,  la no acción del gobierno municipal en Portoviejo en muchas cosas, pero en este caso me voy a referir al "pequeño problema" que es el MANEJO DE LA BASURA; como vivimos en un lugar no tan apartado del centro de la ciudad pero si muy apartado para ser atendidos, JAMAS....NUNCA..... llegaba el carro recolector de basura , entonces se nos ocurrió la brillante idea de no depender de un pésimo servicio y solucionarlo para bien de la familia y de la ciudad.
Clasificamos nuestra basura en dos contenedores pequeños dispuestos en la cocina, uno es para basura inorgánica y otro para basura orgánica. Cada 2 días desocupamos estos dos contenedores pequeños y los colocamos afuera en  el patio en los contenedores grandes.
La basura inorgánica la guardamos en un cajón de caña guadúa  por 15 días hasta llevarla al muladar y con la orgánica  para lo que  también construimos un cerco de caña guadúa en donde la ponemos, la ayudamos a descomponerse con un producto que contiene bacterias y ayuda a la descomposición más rápidamente.  Todo este proceso ha ido evolucionando y mejorando desde el año 1998 en que empezamos. esto es ya una cultura para mi familia y me complace ver como aprecian y respetan la naturaleza.
En nuestra vivencia  en  Loja, ciudad maravillosamente manejada por su alcalde de ese entonces, mi querido CHATO CASTILLO tuvimos que hacer el mismo proceso que ya hacíamos, solo que en Loja ya estaba instituido y,  el recolector de basura los  lunes, miércoles y viernes recogía basura inorgánica y martes, jueves y sábados recogía basura orgánica, para nosotros fue fácil, simple, solo era seguir las mismas  reglas que nosotros por necesidad habíamos instituido  en Portoviejo "CLASIFICAR LA BASURA".
Todo este proceso se debe en gran parte al amor que le tenemos al lugar donde vivimos, no se si amo o no a MI PORTOVIEJO, lo que si sé es que hago cosas que podrían significar amor, no ensucio sus calles con mi basura,  no rallo paredes, sigo las reglas de tránsito, respeto los letreros de no entrar y disfruto mucho de su cálido clima, sus  días de sol "brillante" de invierno  o las noches frescas de verano, sentada en mi sala de afuera,  en tertulia  con ese amor que me regresó a la ciudad que me vio nacer.

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